22 mayo, 2013

Me gustan las cosas depresivas


Me gustan las cosas depresivas .Soy feliz con ellas. Es como una extraña relación que formé con ellas hace tiempo. Eran tiempos obscuros, relativamente. Estaba siempre triste, aunque nunca nadie se dio cuenta. Quizás porque yo disfrazaba bien mis lágrimas con una sonrisa o quizás porque nunca nadie se fijó en mis ojos demasiado. Porque yo la veía. Veía la tristeza y el vacío en el fondo de mis ojos. Eran ojos opacos con ojeras que iban y venían a su antojo. Escuchaba música que combinaba con mi estado anímico, triste y depresivo. Ahogaba mis penas en los trazos de mi lapicera, de mi tragedia. Escribía poesías deprimentes pero hermosas y, a su modo, ellas me acompañaban en mis noches de soledad y pensamientos existenciales. Así nació nuestra relación, las cosas depresivas eran mis cómplices, mis compañeras. Escondía mis lágrimas en mi almohada, que me recibía amorosamente las noches en que sentía que ya no podía más. Nunca supe bien qué era lo que causaba mi desazón. Creo que la razón quedó perdida entre poemas y lágrimas, dejándome sola con mis penas. Encontré a alguien, alguien que me amaba, alguien en quien podía refugiarme de los desconsuelos que me perseguían. Pero ya estaba muy herida, tenía una herida que mi silencio solo ahondaba. Herida y escondida detrás de una máscara de mentiras. Le sonreí a ese alguien y lo acepté con los brazos abiertos, esperando que pudiera llenar ese vacío en mi corazón y en mis ojos. Pasó un mes, dos, cuatro, y yo seguía igual. Mis escapes eran la poesía trágica y los besos de mi alguien. Me sentía morir por las noches cuando, además de mi propia melancolía, sentía la ausencia de mi alguien. El invierno no hacía más que empeorar las cosas. Los días grises y el frío solamente me daban ganas de quedarme en mi cama, donde me sentía a gusto. Desaprobé una materia, después fueron dos. Nunca en mi vida había desaprobado ningún trimestre. Las cosas no me salían. Ni matemática ni física ni geografía. Me dormía en literatura y en historia. Pasé por alto más de una clase de biología, mi materia favorita. Y escribía, escribía mis poemas en un cuaderno que guardaba con celo para que nadie lo leyera. Me corté un par de veces, pero solo cuando el dolor de adentro era mayor que el de afuera. Así me hice inmune al dolor. Me cerré un poco, pero no demasiado. El dolor no pudo quebrantar mi espíritu, y menos, mi personalidad. Siempre fui desenvuelta de naturaleza, cómica y alocada. Nunca dejé que me vieran mal, quizás porque nunca quise que mis amigos se pusieran mal por mí.
La llegada de la primavera, el sol y el calor me reconfortó. Poco a poco dejé de llorar y mis poemas tristes se matizaban con otros un poco más complacientes. Y así me fui alejando de las tragedias y las canciones tristes. Pero nunca corté la relación con las cosas depresivas. Siguen siendo mis compañeras, me acompañan dentro de la alegría. Dentro de esta monotonía satisfactoria en la que vivo. 

07 mayo, 2013

El pájaro carpintero


Cuando era pequeña, al menos 6 años, siempre oía que alguien tocaba la puerta. Siempre corría a abrir, pensando que era mi mami después de un largo día de trabajo. Pero no, siempre estaba la entrada vacía, ya que mi mamá tenía llave y no precisaba tocar. Pero ¿Quién le explica so a una niña tan pequeña? Estaba en mi tierna infancia, y por eso estaba perdonada.
Habrán pasado dos años, siempre corriendo a abrir la puerta, siempre vacía. Hasta que un día, uno trágico y nefasto, se me ocurrió preguntarme por qué pasaba eso. Empecé a asumir que era algún gracioso que tocaba la puerta y corría a esconderse. Me quedé horas sentada al pie de la puerta, pero nunca pude atrapar al maldito niño que me molestaba. Quizás porque nunca lo hubo. En una de esas veces, que ya desesperada abría la puerta de un golpe, sentí algo que golpeaba mi pie. Miré hacia abajo y un pájaro se sacudía chillando de dolor. Era un carpintero, uno de esos que golpea la madera para encontrar las larvas de gusano. Hermosas y longevas aves los carpinteros ¿Verdad? Pero a esa edad, la tierna de 8 años, yo ya estaba loca, loca de obsesión y paranoia. Oía el incesante golpeteo de la puerta todas las noches y no podía dormir. No podía decirle nada a mi dulce madre porque ya estaba demasiado agotada por el día en sí.  Y ahí tenía el pájaro, con el ala rota y la sangre manchando sus plumas amarronadas. Lo tomé con cuidado de no acercar demasiado mi mano a su pico. Miré directamente a sus ojos negros, como dos orbes de alquitrán, me parecieron los ojos de un demonio. Acaricié las suaves plumas de la cabeza y se la eché hacia la derecha con cuidado. Vi el cuello emplumado del ave y le di un tarascón. La sangre me mancó los labios y sentí su dulce sabor en mi lengua. Era delicioso, como un sorbo de agua para un náufrago que ha llegado medio muerto a la costa. Mastiqué la carne empalagosa y me saqué de la boca un hueso que no quería tragar. El pájaro seguía vivo cuando le di el segundo mordisco, más cerca del pecho. Soltó un chillido y dejó de respirar. No me lo comí entero, solo esos dos mordiscos, para que muriera. Eché el cuerpo a la nieve, machando la nítida albura con un rastro rojo. Mastiqué bien el último trozo de carne y me sequé la sangre con el puño de la camisa. Estaba tan sucia y roñosa que una mancha más no destacaría en absoluto. Antes de cerrar la puerta miré el despreciable cuerpo del carpintero y sonreí. Después de eso me fui silbando bajito a terminar mis deberes.

Reclamos y prejuicios


Hoy voy a salirme un poco de los delirios y de las tragedias. Hoy voy a hablar de mi ciudad, haciendo más zoom, de la educación, básicamente de mi ciudad. Este es mi espacio para reclamar/juzgar.

Hoy hubo en mi ciudad una manifestación pacífica de los colegios secundarios, reclamando mejor infraestructura. Los colegios en mi ciudad, sinceramente, se caen a pedazos. Más grandes, más chicos, pedazos al fin. Ventanas sin vidrios, mesas rotas, paredes con agujeros, borradores que no borran y pizarrones en los que no se ve nada de lo deteriorados que están. Bien, en este escenario ¿Qué se supone que se debe hacer? Lo más lógico es reclamar a un mayor (director, inspector y superiores) ¿Cómo habría que reclamar? Coherentemente, con una carta escrita, y si no funciona (porque casi nunca funciona) presentarse personalmente y exigir lo que se quiere. Y la fuerza ¿Dónde entra? No esta, la fuerza no es la solución de nada. Es más maña que fuerza. Bien, aclarados esos puntos, sigo.
Retomemos en el tema de la manifestación "pacífica" de los colegios secundarios. Quizás yo tenga una acepción de 'pacífica' diferente  la de las masas. Para mí 'pacífica' viene de paz, por ende, es algo tranquilo y lógico. Al parecer los alumnos necesitan más diccionarios y menos netbooks, porque para ellos 'pacífica' es una manifestación en la que se rompen los vidrios, se tumban las mesas y se escriben las paredes con aerosol. Entonces, que pacífico es el mundo, ¿Verdad? 

No niego el derecho a reclamar, pero por favor, seamos lógicos, coherentes, y un poco maduros. Convengamos que si tenemos edad para tomar alcohol, fumar y no rendirle cuentas a nadie también tenemos edad para hablar con sensatez con el presidente del consejo escolar. Ah, puede ser que no entiendan lo que digo, entonces se lo traduzco con mi diccionario adolescente-español
–Si podes hacerte el capo fumando, podes quedarte pillo frente al presi del consejo escolar…wacho-
Sí, chicos y chicas, alumnos y alumnas (Suena conocido, ¿no?) sí, soy adolescente, o eso creo, porque si ser adolescente es seguir a una horda rompiendo todo soy un poco más adulta que los demás. Y mejor así.
Bien, sigamos entonces con que todavía se les ocurre manifestar. Quieren hacerse escuchar, entonces no busquen métodos trillados ¿Trillados? ¿Qué es eso? ¿Se come? Trillado. Copiado, común, usado, poco original ¿Quedó claro? Así como esto no es simplemente una nota, ni una queja formal. No, porque tiene sarcasmo (¿Sarcasmo? ¿Dónde?) Ay, si, ahora me dirán '¿Y qué podemos hacer, señorita intelectual?' Nunca se les ocurrió cortar la cuadra en frente de cada colegio (No, no es una pregunta, es una afirmación) Solo con eso se formaría una batahola infernal entre autos que no podrían llegar a tiempo y colectivos desviados. Díganme ¿Moriría alguien? ¿Hay paredes rotas y vidrios escrachados? No, nada. ¿Y si, en una de esas magnificas ideas que se me ocurren (ejem sarcasmo ejem) le sacamos fotos a las escuelas en las partes más desastrosas y las mostramos a la gente que nada que ver? Dejaríamos tan mal parados a los del consejo que algo harán.
Seamos originales chicos, no nos podemos quedar con las negradas de siempre (Discúlpenme los africanos). No espero cambiar nada, pero me enervó que después del lio de hoy no metieron a todos en la misma bolsa. Y yo no pienso pagar los platos rotos por un montón de desacatados. Sí, soy toda humildad. No sé, yo traté de ponerle onda y hacer llegar mi opinión al mundo (si claro, esto no llega ni a la esquina). Buenas noches gente y si no entendieron alguna palabra hay una página que se llama wordreference.com que sirve mucho jeje.


05 mayo, 2013

Heme aqui

Heme aqui, sin nada mas que vosotros para oir mi último aliento. No se que deseais de mi, bastardos, pero os juro que no lo obtendréis. Os juros, por mi honor, que no me sacareis mis secretos ni mis esperanza. Moriré pero morireis vostros connmigo si os revelar tan nefastos secreto. No se que deseais de mi, pero os juro que no lo obtendréis.

27 abril, 2013

No me gustan las cursilerias

Estaban ambos tirados en el césped, de cara al cielo estrellado. Sus dedos se unían, entrelazándose con amor. Habían salidos dos meses, quizás tres, y él sentía un amor exuberante por ella. Ella, en cambio, sentía un amor lógico y racional, por que era la única forma en la que sabía amar.

- Te amo hasta las estrellas -dijo él de pronto, dejándose llevar por la vista.
- El amor no es algo que se mida en años luz y mucho menos, en todo caso se mediría en cantidad, no en distancia. Y dos magnitudes distintas no pueden sumarse ni restarse, ni dividirse o multiplicarse -respondió ella.
- Esta bien, como quieras, pero si me lo pidieras, te bajaría una a una las estrellas, solo para ti -ronroneó en su oido, dulcemente.
- No quiero una enorme masa de energía de distintas clases que quemaría la atmósfera y nos mataría a todos -dijo ella- Prefiero un helado
Él suspiró largamente y la abrazó. Le dio un beso en los labios, ni muy lento ni muy rápido.
- Tus labios son tan dulces -dijo él, como un suspiro.
- No pueden saber dulce, ya que la piel no contiene la glucosa necesaria para que sepa dulce; si, en cambio, las sales minerales para que sepa salado. Aún así, los labios no tienen papilas gustativas, por lo que no podrías haber sentido el sabor de mis labios solo con un beso -ella comentó con monotonía, como si estuviera aburrida.

Él se sentó en silencio y la miró desde arriba. Trató de comprender lo que pasaba por la mente de su amada pero solamente concluyó en que era imposible saber en que pensaba.
Ella también se levantó y pasó sus brazos por los hombros de su novio. De pronto se abalanzó sobre él, quedando sus rostros a escasa distancia. Antes de besarlo apasionadamente le dijo:
- Me gustan tus besos, más que cualquier cosa. Pero no me gustan las cursilerias -


24 abril, 2013

Historia triste

Un lluvia fina caía mojando el piso, salpicando las ventanas, haciendo charquitos en las baldosas rotas. Amaba la lluvia cuando era pequeña, porque me mojaba y me hacía cosquillas. Pero ya no, porque la lluvia me hace recordar ese frío día de invierno cuando estaba afuera de la casa funeraria donde velaban a mi mamá. Tenía 19 en aquel tiempo. Rebelde, haciéndome creer que podía contra el mundo yo sola, cuando lo único que quería era un cálido abrazo de mi mami. Pero mi madre murió un 30 de agosto, en día de Santa Rosa. Nunca creí en Dios ni en los santos, pero quería suponer que estaba en un lugar mejor. Nunca conocí a mi padre, un viejo verde que embarazó a mi mamá, la llenó de ilusiones y de la nada desapareció. Mamá me crió sola, ella y yo en la gran ciudad. Trabajaba y me ayudaba con los deberes, esos son mis dos recuerdos de ella de mi infancia. Algunas pocas peleas, casi ninguna.Tantas lágrimas, y hambre. No fue una infancia normal, porque a veces nos embargaban la casa y dormíamos en un hotel barato o en la casa de algún amigo de mamá.
 Ahora ella estaba en un cajón rumbo al cementerio y yo estaba sola. A una edad en la que creía que me las sabía todas, cuando en realidad no sabía nada. Fueron días horribles, en una casa solitaria y vacía, sin vida en absoluto. Yo por dentro estaba igual. No podía distinguir los días de las noches, ni mucho menos levantarme para hacer algo. No salía de casa, y apenas me levantaba de la cama cuando la necesidad de ir al baño me llamaba. Empecé a perder peso, estaba escuálida y sucia, pálida como la nieve. Me encontró un día el encargado del edificio, que se preocupó al ver que mi correo se amontonaba en la mesa de entrada. Era un chico joven y apuesto, en otro tiempo me habría gustado, pero ahora estaba tan derruida que no concebía que hubiera algo de amor en mi.

20 abril, 2013

Desvaríos escolares

 Me siento, sonrío. Saludo a quien hay que saludar, al que no no. Escribo cuatro lineas y las miro con aprensión.
 ''En un lecho de rosas,
 con perfume penetrante y dulce,
 solo hay amor a mi lado,
 solo amor a mis pies''
 Me asqueo. Demasiada miel. No me gusta la miel, ni la hiel, pero si el hielo. Desvaríos, como amo esa palabra. Estoy dejando escapar mi inspiración por donde sea. Y escribo. Me gusta ponerle pausas dramáticas a la lectura. Pausas. Así como improvisaciones a veces. La profesora habla de geografía, ya se, montañas, llanuras y todo eso. Me pican las cicatrices de la pierna y no puedo rascarme. Hay una mancha en la pared con forma de milanesa y me da hambre. La tiza es larga y finita como una salchicha y me da hambre. El dibujo de un helado en una hoja me da hambre. Tengo hambre. Trato de escucharla a la profe...aham, erosión, montaña, llanura, volcán, si, ya sé...krakatoa y parangutirimicuaro. Pienso en el solo de guitarra de Grab the Devil by the Horns and Fuck Him Up the Ass y me río. Y así hasta que el tren del pensamiento me lleva hasta Sheldon Cooper :) Bazinga! Franco se ríe de mi, de Sheldon, de Bazinga! y de todo en general y eso me hace feliz. No es fanatismo ni obsesión, es adoración (?) Seh, claro. Vamos, focus, Geografía. Miro a la profe, trato de escucharla pero el papel me llama con voz fantasmagórica. ''Agustinaa'' me dice, me susurra, me insta a seguir escribiendo. Y mas locuras, mas locuras inciertamente divertidas y locas. Taradeces que no alcanzan a rozar la lógica ni aunque se pongan de puntitas. Nada. Me voy. Tocó el timbre y no pienso seguir escribiendo.

19 abril, 2013

Sabores para todos los gustos

Me gusta comparar las historias con comida. Quizás porque amo la comida y creo que es uno de los placeres más grandes de la vida; junto con la música, y dormir. Quizás con mirar las estrellas una noche serena de verano. Retomando, los textos son deliciosos. Los hay de todos los sabores. Dulces, como alguna historia sobre la felicidad de la infancia, para aquellos que tienen un paladar sencillo, sin muchas exigencias. Hay escritos amargos, esos que te dejan un ardor en la garganta, o un nudo; historias trágicas y algo emotivas, que te hacen sufrir el sufrimiento del protagonista. Hay relatos ácidos, que te hacen odiar a algún personaje porque no hace lo que quieres que haga. También los hay empalagosos, poemas cargados de amor y cursiladas que hacen que sientas la lengua pesada y que la pases repetidamente por el paladar; estos son los que menos me gustan, quizás porque es como si te metieran una cucharada de miel en la boca de sopetón y no me gusta tanto la miel. Hay historias saldas, como las lágrimas, historias de tristeza y pena, a veces de muerte o traición, poemas trágicos deprimentes y angustiosos, me gusta el sabor salado. Por último el sabor terroso y feo de las historias mal escritas, de las faltas ortográfica, la mala redacción o los errores de sinapsis. No me gustan, es como si te hicieran tragar tierra y polvo. Hay muchos sabores, tantos como tipos de textos y cada texto tiene un sabor diferente para cada persona que lo lea. Puede que un texto amargo para mi sea salado para alguien más o que algo totalmente empalagoso sea encontrado dulce por alguien más. Hay sabores en la literatura, deliciosos, disfrutables, agradables al paladar, feos, asquerosos, vomitivos, simplones, insípidos, tantos que no llego a describirlos. Y cada sabor es un mundo, hay combinaciones de sabores, que dan pie para sabores nuevos e inexplorados. Sabores y textos para todos los gustos.

08 abril, 2013

Recuerdos de un primer amor

Tomo la cuchara y me miro en el reflejo curvo. Aún no puedo acostumbrarme a mi nueva imagen, me asquea y me quita el apetito. Veo la sopa de verduras, verde y espesa. No la tolero y la alejo de mi antes de que las nauseas me aquejen. Mi madre sorbe la sopa poco a poco, como si quemara y me mira de reojo. Cuando nuestros ojos se cruzan ella vuelve la cabeza para mirar a mi hermana. Ella, tan dulce con sus trenzas doradas, sus labios color grosella y sus ojos verdes, he de admitirlo Lila es encantadora. Pero yo también lo era. Mi cabello pelirrojo, largo como una melena de fuego. Mis ojos azules, no celestes, azules como los zafiros. Pero eso fue antes de la explosión del tubo de gas de la taberna. Me levanto de la mesa en silencio y camino a mi habitación. Casi llegando me veo en el espejo del pasillo y no puedo evitar quedarme mirando. Mi pelo tronchado, de puntas ennegrecidas, quemado hasta el cuello; el lado derecho de mi cara esta vendado, cubriendo el ojo donde me saltó la astilla de metal. Los doctores dijeron que recuperaría la visión, pero por ahora solo veo negro. Mis labios cuarteados como tierra seca de verano, mi brazo vendado, con manchas rojas salpicando la tela impoluta. Fui afortunada, algunos murieron, muchos más quedaron heridos de muerte, otros postrados de por vida...otros ilesos. La vida puede ser muy injusta ¿Quién decide quien muere, quien vive? Debe haber una fuerza superior. Universo, Dios, Karma, Alá, Buda ¿No son la misma cosa? Agentes superiores modeladores del destino. El hilo rojo de los japoneses. Mi hilo murió hace tiempo, en un lugar lejano, afectado por la neumonía. Mi primer y único amor, aquel chico castaño que se robó mi corazón cuando casi no podía vivir. Solo recuerdo que hacía frío, tanto frío que no sentía los dedos. recuerdo que su sonrisa me dio calor y que se quitó la chaqueta para calmarme, aunque el quedase solo en camisa. luego nada, negro. Recuerdo el carro que lo llevó a la ciudad para salvarlo, recuerdo cuando el carro volvió sin él. Nada más, después de eso mi vida se sintió vacía. Los días eran largos, las noches más largas aún. Lo son todavía. Todo me recuerda a él, pero verme al espejo sucio no es una de ellas. Solo estamos mi cara demacrada, mi cuerpo destrozado, mi alma rota y yo, en el medio del pasillo. Una lágrima cae de mi ojo bueno y la limpio antes de darme cuenta de qué estoy haciendo. Doy un largo suspiro y me voy a dormir.

30 marzo, 2013

Histeria en propiedad vertical



Fuego
Vuelo, salto y caigo
¿O será al revés?
No se
Solo es un sinsentido
Nada más
Chucherías
Cachivaches
¿Cachetes?
Cheques
Que si y que no
Quena
Quequén
¿Jején?
Margarita
Toda mona,
Toda bonita
Rima
No rima
Rema remando
Nada volando
Vuela soñando
Coco rallado
¿Sentido?
¿Qué es eso?
¿Métrica, rima?
Pim, pam, pum
Me fui y vine
Historias
En propiedad vertical
Sin ton ni son
Solo palabras
Palas
Poleas
Pantuflas
Monedas
¿Pantaletas?
Guacala
Ajo con cebolla
Pan con crema
Col con flor
Sal con cal
Desvaríos
Desvaríos que van
Que vienen
Suben y se pierden
Lobotomía
Rima con
Cacofonía
Algarabía
Tiranía
Fría, mía
Alicate
Con cacahuate
Mantícora
Con agrícola
Funda
Con muda
Cuaderno eterno
Hoja floja
Sábana cantora
Coro de señoras
¿Rima?
¿Para qué?
Solo un montón de palabras
Que suben
Que bajan
Caen y se resbalan
¿O será al revés?
No se
Muero y vivo
Vivo y muero
Oviv y oreum
Oreum y oviv
¿Tal vez?
Si, y no
O tal vez quizás
Tijeras
Telas y patinetas
¿Poema? ¿Dónde?
Aquí no
¿Sentido? ¿Dónde?
Se perdió
Nunca estuvo
Refrigerador
Las rosas son rojas
Nevermore
Sentir que la he perdido
Polilla y luz
Amor
¿Amor?
Amor…
Flore
Flores muertas
Fin de la hoja
Despedida
¿Lógica?
¡Por favor!
No la quiero
Soy feliz así
Como puedo

26 marzo, 2013

Cantar de amor de mar

Canto.
Hoy canto para ti.
Canto y muero.
Pero veo un futuro incierto.
No hay luz ni oscuridad,
no hay nada,
vacío.

Me desahogo en las noches,
amparada por la luna.
Dejando mi desazón escapar.
Quiero irme y morir lejos,
sola, triste y abandonada.

Pero aunque muera,
aunque me convierta en espuma de mar,
seguiré cantando.
Cantaré, cantaré,
solo para llegar a ti.

Y si me pierdo a lo lejos,
si dejo este lugar
no me iré del todo,
siempre estaré, siempre,
aunque me convierta en viento de mar.

Volveré a ti
en cada suspiro
si sufres por desamor
allí estaré amado mío,
con el frío abrazo
de mi lejano fulgor.

Siempre contigo,
amado mío,
por siempre cantaré,
aunque me convierta en sonido de mar.

Cantaré y cantaré
para que mi voz llegue a ti.
Nunca estaras solo
porque siempre estaré
cantaré para ti.

Cantaré,
cantaré.
Aunque mi voz se pierda en el tiempo,
cantaré.
Aunque no llegues a oírme,
cantaré.
Aunque me convierta en espuma de mar.
Canté y cantaré.
Para ti, cantaré.


Una parte de mi.

Soy una quimera que no diferencia la realidad de la ficción. Veo el mundo con otros ojos, porque me quité las anteojeras hace tiempo. No se si hay vida después de la muerte pero quiero pensar que si. Amo los libros y me gusta perderme en ellos y encontrarme conmigo misma. Escribo para vivir y vivo para escribir. Es mi cable a tierra y el viento que me hace volar.
Veo las cosas y me pregunto por qué pasan, investigo, leo y no llego a ninguna conclusión. Estudio la historia que los historiadores no estudian, la historia escondida en los libros fantásticos y en las poesías trágicas. A veces me deprimo, me corto un poco y después veo las lineas en mi piel y me arrepiento. Vuelvo a sonreír y a ser feliz, y de nuevo me deprimo y así. Es un circulo vicioso. Trato de ser positiva pero el negativismo me sale de adentro...y me gusta. Peleo todos los días para no gritarle a la gente y hasta ahora vengo ganando. Soy egocéntrica, pero lo disimulo, o trato de hacerlo, o nunca me dijeron que lo sea, ni que no. Desvarío, mayormente en las horas de geografía. Subo y bajo en la calesita mental de mi imaginación. Amo demasiadas cosas, cosas enormes como las nebulosas, cosas chiquitas como los botones. Amo el sol y la luna, amo el firmamento, los árboles, la computadora, los libros, el capuchino, bailar y escribir. Amo dibujar, pero eso no quiere decir que lo haga bien. Amo la música, los colores, las sábanas, los tigres, los cascabeles, disfrazarme, dormir y comer, Tumblr, los pinceles, las palabras largas y las fobias curiosas, el olor a azahar, los arlequines, los gatos, a veces las chicas, a veces los chicos, el chicle y el dulce de leche, el amor y el odio, mas la azúcar que la sal. Amo el quedo murmullo del viento entre las hojas de los árboles y cómo las hojas de estos caen en otoño cubriendo la acera de un manto dorado. Amo reír y llorar, amo hablar por teléfono y viajar en avión. Odio la lechuga...

25 marzo, 2013

Amor amor

Ah, el amor, amor hermoso y putrefacto. Llena las almas de ilusiones, de esperanzas. Me duele pensar que el amor no existe. Lo tengo acá, tan tangible. Y no lo creo, no, no es posible. Me duele no sentirlo, lo siento y no lo creo, lo creo y no lo entiendo, lo entiendo y no lo siento. Amor, amor mio, te amo. Se que es amor lo que siento, porque no dejo de pensar en esa persona especial. ¡Al diablo el mor! Que bien muerto se quede. La lógica me basta, la lógica me concierne. El amor, oh amor parásito, se alimenta de nuestra felicidad hasta dejarnos débiles, inútiles. Amor, amor fétido, triste, tierno y obsoleto. Pero ¿Que tonterías estoy diciendo? Si el amor, ah el amor, es todo lo que tengo.

12 marzo, 2013

Flamas

Hoy no se que escribir, así que probablemente termine siendo algo muy genial...o muy mierda.

Una mujer prende una vela, porque no hay luz, porque quiere rezar, porque tiene un invitado especial. Y la llama baila sobre la punta candente del pabilo. Se menea, se retuerce, se estremece; y de pronto una pequeña parte de ella salta hasta la servilleta de papel debajo del porta-velas. De allí camina despacio hasta el servilletero y se esconde entre las servilletas plegadas. Se asoma tímidamente para ver si hay alguien y se desliza serpenteante hasta el  borde de la mesa. De allí salta, vuela y cae en la alfombra. Se arrastra como una serpiente y se oculta debajo del sofá. Corre apresurada hasta la pared y se sube a la cortina; trepa y trepa hasta el borde de la ventana cerrada. Trata de salir, pero el vidrio se lo impide. Del otro lado, oscuridad, noche. Mira a su alrededor y ve una luz en la cocina. Y en la cocina una ventana abierta. Baja de la ventana, recorre la sala, sube a una silla y vuelve a bajar. Llega a la cocina toda apresurada. Recorre los cerámicos nacarados y sube por la paja de la escoba. Sigue subiendo por el palo, llega a la mesada y repta hasta debajo de una tacita de te. Pero tiene poco aire ahí abajo, empieza a ahogarse, a hacerse mas y mas diminuta. Sale presurosa de ahí abajo y corre despavorida hacia la ventana. Pero hay un problema, la gran pileta llena de agua y platos; rodeada de pequeñas gotas de agua que son como un campo minado para la flama. Empieza a caminar, paso a paso, un movimiento en falso y sería flama muerta.Roza de pronto una diminuta gotita y el agua se evapora. La flama zigzaguea esquivando las gotas a toda velocidad y llega a la cortina y de ahí a la madera y antes de saltar al pasto y ser libre mira hacia atrás y ve las cientos de miles de flamas que se distribuyen por la casa. Salta hasta el suelo y sigue corriendo, lejos, muy lejos. Su único objetivo es alcanzar al sol. Pero de pronto un terremoto la sacude y un camión rojo se detiene a unos metros de ella. La flama retrocede apurada, escondiéndose entre el pasto y las demás llamas. Grandes chorros de agua salen escupidos de largas mangueras, y van extinguiendo las hermanas de la llama. Una a una desaparecen. Al final solo queda ella, sola, agazapada tras un yuyo. Tiembla, ve un pie gigante y antes de morir pensó en que nunca había visto el sol.

Historias

- ¿Y vos qué haces?-
- Creo cosas-
-¿Cosas como qué?
-Historias. Historias que te llevan mas allá de este mundo, de lo bueno y lo malo; de la guerra y de la paz; de la locura y la sanidad; de Dios y del Diablo; de al tierra y el mar. Creo historias a partir de cosas en la vida real, haciendo que creas que lo que estoy diciendo es verdad. Por ejemplo, ¿ves a ese chico con la remera gris? ¿Ves la mirada vacía en sus ojos? Él esta pensando en lo bueno que sería el mundo sin ti, sin ustedes. Piensa en lo fácil que sería buscar un arma y matarlos a todos. Pero él no lo hará, porque él no tiene las agallas y le teme a la culpa. Puedes pensar que eso es bueno, pero no lo es. ¿Sabes por qué? Porque él dejará ese sentimiento dentro de el, donde se pudrirá y corroerá su alma hasta lo mas mínimo. Y así, un día, él tomará un arma y saldrá a las calles a matar, solo para ver la sangre correr como ríos y caer como cascadas. Matará a todo lo que se le cruce solo para saciar al sentimiento parásito que le absorbe la vida, que lo desintegra. Y luego, cuando vuelva la vista atrás verá todo lo que hizo y, en un acto de bondad, apuntará el cañón del arma a su boca y ¡Bam! Se volará los cesos al final de la calle regada de cadáveres-
-Ah...-

Albya se levantó de la mesa y caminó directo al chico de gris, le sonrió y se sentó a su lado.