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06 febrero, 2016

UGH bésame



Bésame
Bésame por favor.
Desliza tus labios suavemente sobre los míos.
Acaricia mi boca con la tuya.
Bésame.
Bésame sin reparos.
No me importa prenderme fuego.
Bésame el cuello.
Déjame húmedas marcas hasta las clavículas.
Por favor.
Llena mis manos de besos tenues.
Acompaña los latidos de mi pecho con tus besos.
Besa cada una de mis costillas.
Cuéntalas por mí.
Bésame la frente y deja allí una estrella.
Bésame.
Te lo pido, bésame.
Bésame la piel sobre los huesos.
Y la que está llena de cicatrices.
Bésame los moretones y las heridas.
Limpia la sangre que supura de las fracturas en mi máscara.
Quiero sentirte.
Quiero sentir tus labios en mí.
Necesito tus besos.
Bésame hasta que me pierda.
Hasta que me olvide de todo.
Y solo piense en tus besos.
Bésame.
Bésame hasta morir.
Y también, por qué no,
revíveme con tus besos.
Bésame en secreto, donde nadie nos vea.
Y enróstrale al mundo tus besos.
Que todo el mundo los mire y los cele.
Bésame.
Bésame para saciarme.
Egoístamente quiero tus besos.
Pero dámelos porque quieras.
Y si besas a alguien más,
que no sean los mismos.
No me importa que los beses, pero...
bésales con otros besos distintos a los míos.
Ahora bésame.
Olvídate de todo lo que importa.
Quédate conmigo y bésame.
Recórreme entera con tus besos.
No temas, que no creo que nunca llegue a hartarme de ellos.
Saborea mis aristas y mis bordes suaves.
Porque, ah, te pertenecen.
Porque estoy aquí para tus besos.
Así que,
por favor,
bésame.

11 junio, 2015

Besame en sueños

Soñé que te besaba.
Que mis labios los tuyos tocaban.
Solo fue una fantasía,
¡Pero qué placer me daba!

La miel de tus labios sentía,
como suave y dulce ambrosía.
Sentí el fin del sueño llegar.
Quería que siguiese y no seguía.

Caí en el vacío al despertar,
con el corazón fuera de lugar
Faltaban aún días para verte,
tan solo debía esperar 

27 abril, 2013

No me gustan las cursilerias

Estaban ambos tirados en el césped, de cara al cielo estrellado. Sus dedos se unían, entrelazándose con amor. Habían salidos dos meses, quizás tres, y él sentía un amor exuberante por ella. Ella, en cambio, sentía un amor lógico y racional, por que era la única forma en la que sabía amar.

- Te amo hasta las estrellas -dijo él de pronto, dejándose llevar por la vista.
- El amor no es algo que se mida en años luz y mucho menos, en todo caso se mediría en cantidad, no en distancia. Y dos magnitudes distintas no pueden sumarse ni restarse, ni dividirse o multiplicarse -respondió ella.
- Esta bien, como quieras, pero si me lo pidieras, te bajaría una a una las estrellas, solo para ti -ronroneó en su oido, dulcemente.
- No quiero una enorme masa de energía de distintas clases que quemaría la atmósfera y nos mataría a todos -dijo ella- Prefiero un helado
Él suspiró largamente y la abrazó. Le dio un beso en los labios, ni muy lento ni muy rápido.
- Tus labios son tan dulces -dijo él, como un suspiro.
- No pueden saber dulce, ya que la piel no contiene la glucosa necesaria para que sepa dulce; si, en cambio, las sales minerales para que sepa salado. Aún así, los labios no tienen papilas gustativas, por lo que no podrías haber sentido el sabor de mis labios solo con un beso -ella comentó con monotonía, como si estuviera aburrida.

Él se sentó en silencio y la miró desde arriba. Trató de comprender lo que pasaba por la mente de su amada pero solamente concluyó en que era imposible saber en que pensaba.
Ella también se levantó y pasó sus brazos por los hombros de su novio. De pronto se abalanzó sobre él, quedando sus rostros a escasa distancia. Antes de besarlo apasionadamente le dijo:
- Me gustan tus besos, más que cualquier cosa. Pero no me gustan las cursilerias -