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12 noviembre, 2014

Palabras

 
Las palabras que dije, las que callé, las que grité sin sentido ni piedad, las que mentí, las que lloré en oscuras noches solitarias, las que murmuré entre dientes. La palabras que escupí y las que me tragué tantas veces. Las que suspiré en tardes cálidas de verano y las que se enredan con mi hilo rojo del destino. Las palabras que guardaré en mi corazón por siempre. Las que se esconden, las que lastiman, las que susurré dormida, en mis sueños. Las palabras que llenan mis hojas y cuadernos, que aparecen escritas en mi piel y en mi tarea, las que se escriben solas en la pantalla de la computadora y las ruidosas que escribo en la máquina de escribir. Todas mis palabras son tuyas. Te las doy sin pena ni remordimiento, porque te amo, mi vida. Las palabras son mi mundo, mi destino. Estan en tus manos ahora, se que siempre cuidarás de mí.

26 mayo, 2014

Te encuentro

Hoy voy a hablar de ti,
mi amor.
De como te veo y te encuentro
en cada cosa, en cada sueño.

Te veo en las sombras inquietas
que se esconden tras rayos ambarinos
Te encuentro en mis sueños despiertos
en mis horas, y caminos

Te oigo en las gotas de lluvia,
que golpean en mi vidrio
Llamando mi nombre entre ellas,
repitiéndolo despacito.

Te encuentro en el millar de estrellas,
que me observan desde el cielo.

Te busco en los pájaros libres
que buscan su camino sin miedo

Te encuentro en mi destino,
siempre todo revuelto.
Te busco en mis libros,
entre esos personajes de ensueño.

En todo te encuentro y te veo,
te oigo en cualquier momento.
Desde el murmullo de las hojas de otoño
hasta el suave susurro del viento

¿Será que estas siempre en mi mente?
¿Será que solo en ti pienso?
Sea por lo que sea
en todo te veo y te encuentro.

27 abril, 2013

No me gustan las cursilerias

Estaban ambos tirados en el césped, de cara al cielo estrellado. Sus dedos se unían, entrelazándose con amor. Habían salidos dos meses, quizás tres, y él sentía un amor exuberante por ella. Ella, en cambio, sentía un amor lógico y racional, por que era la única forma en la que sabía amar.

- Te amo hasta las estrellas -dijo él de pronto, dejándose llevar por la vista.
- El amor no es algo que se mida en años luz y mucho menos, en todo caso se mediría en cantidad, no en distancia. Y dos magnitudes distintas no pueden sumarse ni restarse, ni dividirse o multiplicarse -respondió ella.
- Esta bien, como quieras, pero si me lo pidieras, te bajaría una a una las estrellas, solo para ti -ronroneó en su oido, dulcemente.
- No quiero una enorme masa de energía de distintas clases que quemaría la atmósfera y nos mataría a todos -dijo ella- Prefiero un helado
Él suspiró largamente y la abrazó. Le dio un beso en los labios, ni muy lento ni muy rápido.
- Tus labios son tan dulces -dijo él, como un suspiro.
- No pueden saber dulce, ya que la piel no contiene la glucosa necesaria para que sepa dulce; si, en cambio, las sales minerales para que sepa salado. Aún así, los labios no tienen papilas gustativas, por lo que no podrías haber sentido el sabor de mis labios solo con un beso -ella comentó con monotonía, como si estuviera aburrida.

Él se sentó en silencio y la miró desde arriba. Trató de comprender lo que pasaba por la mente de su amada pero solamente concluyó en que era imposible saber en que pensaba.
Ella también se levantó y pasó sus brazos por los hombros de su novio. De pronto se abalanzó sobre él, quedando sus rostros a escasa distancia. Antes de besarlo apasionadamente le dijo:
- Me gustan tus besos, más que cualquier cosa. Pero no me gustan las cursilerias -