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06 enero, 2015

Yo soy...

Soy la lengua bífida que hiere.
Soy la sangre espesa que arremete.
Soy el hielo candente que desgarra las carnes.
Soy el vino envenenado que el corazón detiene.
Soy la nube oscura que a la felicidad se cierne.
Soy la cadena oxidada que el cautiverio mantiene.
Soy la lágrima prófuga que al orgullo quebrante.
Soy la tristeza pura que hace que no te levantes.
Soy el pecado original que con gusto tiente. 
Soy la peor pesadilla que en vela te mantiene.
Soy el final lúgubre que todo el mundo teme.
Soy el corazón roto que para perder nada tiene.

19 enero, 2014

Let me be


Ella está ahí, sentada en la mesa más luminosa del café. Su tacita de café espumoso sigue intacta, en el lugar en que la dejó la mesera. Está demasiado ocupada escribiendo en su cuaderno espiralado. Su mano se mueve como un relámpago entre los renglones, dejando letras y más letras a su paso. En sus ojos se ve el reflejo de su tristeza, ¿Cuál será la pena que la aqueja? Una emoción extraña surca sus ojos y pronto sé que su lapicera se quedó sin tinta, porque raya desenfrenadamente la última hoja de su cuaderno. Suspira cansinamente y revolea la lapicera en su mochila, luego busca y rebusca hasta que saca una cartuchera verde. Busca y rebusca dentro de esta y saca una lapicera roja. La mira como si fuera una vergüenza que no fuera azul. Pero niega con la cabeza ligeramente y sigue escribiendo. Su flequillo todo desteñido se le mete frente a los ojos y ella se lo vuelve a poner detrás de la oreja, sin pensarlo. Sigue escribiendo como si su vida dependiera de ello. Ahora en sus ojos no solo está esa tristeza secreta, sino algo más, algo aún más profundo, más extraño. Pero no sé qué es. Se da cuenta de que su café se enfría y le da un sorbo. Pone cara de asco y estira la mano para agarrar tres paquetitos de azúcar. Demasiado en mi opinión. Vacía los tres y revuelve distraídamente mientras relee lo que escribió. Tiene un gesto de serena satisfacción. Suelta el cuaderno y se toma todo su café de una, así, sin aire de por medio. Ay querida, eso es un café, no un chupito de vodka. Deja la taza y sigue escribiendo. Afuera se nubla y la suya deja de ser la mesa más iluminada. En sus ojos destella esa emoción rara, mezcla de melancolía y emoción. Deja de escribir y mira
por el ventanal. Se distrae mirando a la gente pasar y de pronto se le cae el cuaderno al suelo en un desparramo de hojas. Me estiro y
la ayudo a levantar todo. Ella me sonríe en agradecimiento; una sonrisa hermosa pero que esconde esa misma emoción que ocultan sus ojos. Vuelve su atención a mi computadora y pregunta inocentemente qué estoy escribiendo. No puedo decirle que escribo sobre ella así que invento algo sobre la marcha. Ella se ríe de mi ocurrencia aunque ni idea de lo que dije. Mira su reloj azul en su muñeca y su sonrisa se esfuma por un segundo. Guarda todo apurada y se despide de mí. Paga su café en el mostrador y se acerca a la puerta. Antes de que se vaya le pregunto su nombre. “Agustina” responde mientras vuelve a ponerse el pelo atrás de la oreja. Se da media vuelta y lo último que veo es su mochila de Sum 41. Cruza la calle sin mirar y sigue con su vida. Vuelvo mi vista a su mesa y veo la lapicera roja, toda
olvidada. La agarro y, antes de guardarla en mi bolsillo le digo: “Tranquila, para mí no sos una vergüenza por no ser azul”

22 mayo, 2013

Me gustan las cosas depresivas


Me gustan las cosas depresivas .Soy feliz con ellas. Es como una extraña relación que formé con ellas hace tiempo. Eran tiempos obscuros, relativamente. Estaba siempre triste, aunque nunca nadie se dio cuenta. Quizás porque yo disfrazaba bien mis lágrimas con una sonrisa o quizás porque nunca nadie se fijó en mis ojos demasiado. Porque yo la veía. Veía la tristeza y el vacío en el fondo de mis ojos. Eran ojos opacos con ojeras que iban y venían a su antojo. Escuchaba música que combinaba con mi estado anímico, triste y depresivo. Ahogaba mis penas en los trazos de mi lapicera, de mi tragedia. Escribía poesías deprimentes pero hermosas y, a su modo, ellas me acompañaban en mis noches de soledad y pensamientos existenciales. Así nació nuestra relación, las cosas depresivas eran mis cómplices, mis compañeras. Escondía mis lágrimas en mi almohada, que me recibía amorosamente las noches en que sentía que ya no podía más. Nunca supe bien qué era lo que causaba mi desazón. Creo que la razón quedó perdida entre poemas y lágrimas, dejándome sola con mis penas. Encontré a alguien, alguien que me amaba, alguien en quien podía refugiarme de los desconsuelos que me perseguían. Pero ya estaba muy herida, tenía una herida que mi silencio solo ahondaba. Herida y escondida detrás de una máscara de mentiras. Le sonreí a ese alguien y lo acepté con los brazos abiertos, esperando que pudiera llenar ese vacío en mi corazón y en mis ojos. Pasó un mes, dos, cuatro, y yo seguía igual. Mis escapes eran la poesía trágica y los besos de mi alguien. Me sentía morir por las noches cuando, además de mi propia melancolía, sentía la ausencia de mi alguien. El invierno no hacía más que empeorar las cosas. Los días grises y el frío solamente me daban ganas de quedarme en mi cama, donde me sentía a gusto. Desaprobé una materia, después fueron dos. Nunca en mi vida había desaprobado ningún trimestre. Las cosas no me salían. Ni matemática ni física ni geografía. Me dormía en literatura y en historia. Pasé por alto más de una clase de biología, mi materia favorita. Y escribía, escribía mis poemas en un cuaderno que guardaba con celo para que nadie lo leyera. Me corté un par de veces, pero solo cuando el dolor de adentro era mayor que el de afuera. Así me hice inmune al dolor. Me cerré un poco, pero no demasiado. El dolor no pudo quebrantar mi espíritu, y menos, mi personalidad. Siempre fui desenvuelta de naturaleza, cómica y alocada. Nunca dejé que me vieran mal, quizás porque nunca quise que mis amigos se pusieran mal por mí.
La llegada de la primavera, el sol y el calor me reconfortó. Poco a poco dejé de llorar y mis poemas tristes se matizaban con otros un poco más complacientes. Y así me fui alejando de las tragedias y las canciones tristes. Pero nunca corté la relación con las cosas depresivas. Siguen siendo mis compañeras, me acompañan dentro de la alegría. Dentro de esta monotonía satisfactoria en la que vivo. 

26 marzo, 2013

Una parte de mi.

Soy una quimera que no diferencia la realidad de la ficción. Veo el mundo con otros ojos, porque me quité las anteojeras hace tiempo. No se si hay vida después de la muerte pero quiero pensar que si. Amo los libros y me gusta perderme en ellos y encontrarme conmigo misma. Escribo para vivir y vivo para escribir. Es mi cable a tierra y el viento que me hace volar.
Veo las cosas y me pregunto por qué pasan, investigo, leo y no llego a ninguna conclusión. Estudio la historia que los historiadores no estudian, la historia escondida en los libros fantásticos y en las poesías trágicas. A veces me deprimo, me corto un poco y después veo las lineas en mi piel y me arrepiento. Vuelvo a sonreír y a ser feliz, y de nuevo me deprimo y así. Es un circulo vicioso. Trato de ser positiva pero el negativismo me sale de adentro...y me gusta. Peleo todos los días para no gritarle a la gente y hasta ahora vengo ganando. Soy egocéntrica, pero lo disimulo, o trato de hacerlo, o nunca me dijeron que lo sea, ni que no. Desvarío, mayormente en las horas de geografía. Subo y bajo en la calesita mental de mi imaginación. Amo demasiadas cosas, cosas enormes como las nebulosas, cosas chiquitas como los botones. Amo el sol y la luna, amo el firmamento, los árboles, la computadora, los libros, el capuchino, bailar y escribir. Amo dibujar, pero eso no quiere decir que lo haga bien. Amo la música, los colores, las sábanas, los tigres, los cascabeles, disfrazarme, dormir y comer, Tumblr, los pinceles, las palabras largas y las fobias curiosas, el olor a azahar, los arlequines, los gatos, a veces las chicas, a veces los chicos, el chicle y el dulce de leche, el amor y el odio, mas la azúcar que la sal. Amo el quedo murmullo del viento entre las hojas de los árboles y cómo las hojas de estos caen en otoño cubriendo la acera de un manto dorado. Amo reír y llorar, amo hablar por teléfono y viajar en avión. Odio la lechuga...

29 enero, 2013

Quien soy



Quien soy? Un alien, un genio, un almohadón de plumas, un libro. Puedo ser lo que yo quiera ser, porque soy una escritora. Porque puedo crear mil mundos sin moverme y después darles vida en un papel o en una computadora. Bien podría ser dibujante y hacer lo mismo, pero me temo que en el dibujo no soy mas que una aficionada. Puedo crear un mundo normal, en el que no pase gran cosa y de repente hacer que caiga un asteroide y vuelva el tiempo atrás. O simplemente puedo hacer que un gorrión se coma una miga de pan. Puedo jugar a ser dios, y crear seres a mi imagen y semejanza. Raros, desviados, solos y a la vez acompañados, tratando de ser diferentes y al hacer eso ser normales. Porque entendí que no hace falta nada para ser diferente porque todos lo somos. No voy a encontrar una persona como yo en todo el mundo, nadie tiene mis ideas o mis pensamientos; son míos, mi corazón, mi mente, mi alma … si es que la tengo. No se, no confío en que seamos más que un montón de órganos que funcionan hasta un determinado momento y después nada.

Retomando el primer tema, soy una escritora, amante de la ficción, que es mi propia realidad. Amo perderme por los caminos de los libros y encontrarme creando mis propias historias. Y perderme en ellas. Me gusta jugar con los errores ortográficos con las equivocaciones gramaticales y las faltas de sintaxis. Amo deformar a la coherencia y a la cohesión para hacer que se vean tan estrafalarias y gloriosamente dementes como me veo a mi misma. Puedo escribir poesía sin hacer ni una rima, porque es mi poesía. Puedo escribir palabras sueltas y fingir que si tienen sentido y luego hacer de esa hoja un avión de papel para tirarlo por la ventana. Como dije, puedo hacer lo que quiera porque soy una escritora, una escritora tan loca como me lo permite mi cordura.

08 enero, 2013

Memorias de Trasnoche

Escucho la música  las notas suben y bajan. Miro por la ventana, son las 5.03 y amanece. Se escucha la voz del televisor fantasma, ese que resuena en mi cabeza cuando nada mas hay silencio. No hace frío  gracias al verano y al movimiento de traslación de la tierra. La luz de la pantalla me encandila y hace que me lloren los ojos. Mi mama duerme, mi papa duerme, mies hermanos duermen, mi perra duerme, la ciudad duerme; yo no. Me siento bohemia, escribiendo a las 5 de la madrugada. Me sonrío ante mi propia estupidez. Jaja. Una canción rebulle en mi memoria y me da la impresión de que esta pasando por la radio en este mismo momento. Miro de nuevo las entradas del blog, ni una visita. Un blog anónimo  como si fuera una carpeta donde guardar las cosas que escribo para no perderlas. Patético, Patético, patético  ¿Y qué soy yo? Una adolescente hastiada del tedio, con complejo de escritora, y un ego mas grande del que me gusta admitir. Eso soy yo, es mi esencia. Después se podría agregar Pervertida o Austera o hasta Charlatana. Quizás  si tenga futuro  obvio, todos lo tenemos. Tengo mucha imaginación, eso si; se me desborda y me sale por debajo de las uñas guiando a mis dedos a hacer algo. Pintar, escribir, dibujar, hacer manualidades, y otras cosa que mejor me cayo. Miro de nuevo el resplandor albiceleste que entra por los agujeritos de la persiana,  se va transformando en una luz ambarina a medida que sube el sol. No puedo dejar de mirarlo, es como un vicio. Escucho que mamá se mueve y hace que me quede estática. Quizás sea hora que deje de escribir en la compu y me vaya a mi cama a seguir con mi intento-de-novela-medio-plagio-medio-imaginación, Quizás me descubra en el futuro ganando un nobel de escritura, o pintando cuadros famosos. O enseñando danza en un sociedad de fomento. Jeje. Creo que voy a terminar esto acá y me voy. Será lo mas sensato, porque a esta hora mama tiene el sueño mas ligero :)

08 diciembre, 2012

Leyendo

Paseo mis ojos sin ver por las líneas de letras ordenadas. ¿En qué idioma? No lo se, pero no en japones ni chino, porque las lineas son horizontales. La 'A' del principio tiene unos hermosos arabescos que se entrelazan, suben y bajan. Se desparraman como ramas, o como raíces...¿Cuál es la diferencia? El árbol es igual de arriba para abajo que de abajo para arriba. La vida no tiene sentido. Quizás eso la hace vida y no deja que sea una simple historia como la del libro que estoy leyendo. ¿Estoy leyendo? No, solamente me paseo entre los renglones como si fueran pasillos, pasillos de un laberinto sin inicio y sin final. Rodeada de puertas, entre palabra y palabra, que me llevan a otros lugares, jamás explorados. Lugares mágicos y fantásticos, o hastiados de la vida y todo lo que hay de ilógico en ella. Como este libro que leo. ¿Leo? no, no leo, virgo, yo soy de virgo. Pero no soy de esas personas que creen infantilmente que la posición de los planetas y de las estrellas el día de su nacimiento afecta en algo su personalidad...o su destino. ¿Para qué? es mejor creer que la que esta harta de la monotonía es la tierra. Y baila al ritmo de una melodía invisible, que suena solo para ella. Y se menea, y salta y nosotros acá nos agarramos de lo que podemos para no caer. Y por ahí también lee, la tierra. Lee como yo en este momento. Pero, ¿Qué sartas de mentiras estoy diciendo? Yo no leo, yo viajo. A traves de todo el cosmos sin despegar nunca. Me imagino sobre un unicornio o sobre una mantícora quizás. O me imagino en el colectivo, filosofando a traves de la ventana. Viendo sin ver el paisaje que transcurre por afuera, sin importarme. Pienso, vuelo, caigo, sueño, ¿despierto? Un bache me hace castañear los dientes, morderme la lengua, beber mi sangre, chillar internamente del dolor, maldecir al colectivero, al bache, a la naturaleza que causó el bache, al hombre que no arregló el bache, a la compañía del hombre por no pagarle para arreglar el bache, al municipio por no pagarle a la compañía para pagarle al hombre para que arregle el bache; y así hasta también maldecir al homo erectus, por haber evolucionado en la mama del presidente, y esta por haber dado a luz al presidente, y este por no organizado bien los negocios del país, y a este por no haberle pagado a la provincia para que le pagara al municipio para que le pagara a la compañía para que le pagara al hombre para que arreglara el bache...¿Confuso? Mejor asi, por lo menos vos lo lees, no como yo que todo esto se me ocurre mientras leo un libro que no se de qué habla, porque no lo estoy leyendo. O tal vez si. Quizás sea demasiado confuso y solo deba escribir:

Estaba la pájara pinta
sentada en un verde limón
con el pico cortaba la rama
con la rama cortaba la flor

¿Mejor? Así no es tan confuso, como este libro que estoy leyendo. Porque leer es genial, siempre y cuando no te caigas de la tierra mientras baila salsa y mientras no te pierdas en el laberinto de palabras. Y  mientras no te olvides de volver a la realidad antes de que se te pase la parada imaginaria de tu colectivo imaginario.
Ahora me voy a comer un yogur y a armar el árbol de navidad.

08 octubre, 2012

Mi habitación

Abro los ojos y lo primero que veo es mi habitación. Toda desordenada, como dicen algunos. JA! Mi orden es tan complejo que las mentes débiles no logran comprender su inexorable intricabilidad...No se si esa palabra existe...Los libros de japones sobre la cómoda, junto con algunas hojas del colegio, la cajita con mis collares, la galera, y la infaltable cartelera. BENDITA CARTELERA!! La cama a veces tendida, a veces sin tender, la silla llena de ropa, que comparte dicha cualidad con el puf. En la mesita de luz yace algún envoltorio olvidado, algún vaso intruso que no quiere volver a la cocina y el velador, demacrado por los años y el polvo. entre la pared y la cama esta el cementerio de las cosas olvidadas. Lapiceras, hojas en blanco, hojas escritas, fotocopias, dibujos sin terminar  dibujos terminados, anotaciones, poemas, hojas con infinidad de rayones y tachaduras, libros a montones, un diccionario que se niega a volver a la biblioteca, el diario intimo abierto descuidadamente en alguna página al azar, la agenda repleta (repletísima!) de notas y listas de cosas por hacer, envoltorios de caramelos, tickets de colectivo, hasta algún libro del colegio que fue usado tres o cuatro veces. La alfombra, en algún momento roja como la sangre, ahora es una rojo enfermo por las toneladas de tierra y papeles que la adornan. Las paredes que hace años eran rosadas ahora llevan las manchas de la guerra diaria contra la cotidianidad  Las estanterías, mejor no hablemos, llenas de peluches y souvernires de 15. Solo queda el placar, bueno, es un rejunte de todo. Las puertas decoradas con todas las cosas que tienen algún significado para mi. CDs de música, mis dibujos, los días en japones, historietas, cartas de mis amigas, y paisajes de mi hermosa Argentina. Esa es mi habitación, mi refugio, mi parte del mundo, en donde soy feliz, en donde lloro, en donde estudio, en donde maldigo, en donde dibujo, en donde escribo, en donde mis mejores ideas nacen al son de alguna música que siempre suena.

14 agosto, 2012

Hola...

Hola...comienzo básico de casi todos los escritos que escribo. Quiero morir. fases sueltas, fragmentos de canciones, citas de libros, oraciones sacadas de algún medio audiovisual. Todo eso se agolpa en mi mente y lucha por salir. ''Te ves feliz y es muy rapitapta''. Incoherencias. No guardan relación entre si, aparecen espontáneamente y me arrastran a escribirlas. ''No seria normal que entraran y vieran a una mujer en el piso''. También pensamientos y sentimientos. ''Como una exhalación''. Como un río que me arrastra a las profundidades de mi conciencia, llevándome a descubrir aspectos de mi que no conocía, algunos me asustan. ''Me es fácil sentir como si este cuerpo no fuera mío, como una marioneta''. Estoy triste, la depresión me acecha como un dragón a un ciervo, o a una cabra saltadora. ''にちようび''. Alguna risa fugaz surca mi rostro, euforia, después otra vez al pensamiento depresivo. ''Tu vida fue una farsa''. Me gusta leer, me lleva a un mundo plenamente mio, donde puedo hacer lo que me plazca y nadie me molesta. Quiero morir. ''Es extraño ver esa sangre ajena brotar de mis heridas''. Sangre, dulce néctar de la vida. Rojo filo que me recorre por dentro saciando el hambre de mi corazón. ''Cataratas do iguaçú''. Fin

01 julio, 2012

Rutina


Suena el despertador, lo apago, me despierto y me desperezo cual gato luego de dormir lo justo y necesario para que mi cerebro funcione correctamente. Busco entre la pila de ropa amontonada en la silla un pantalón y una remera, me visto, me miro al espejo y me asusto del monstruo ojeroso y despeinado que me mira desde el otro lado del cristal, tal vez casi tan estupefacto como yo. Me cepillo los dientes, derecha, izquierda, derecha, izquierda, derecha, izquierda, derecha, izquierda, arriba, abajo, arriba, abajo, arriba, abajo, arriba, abajo, ma’ si, como sea. Bajo las escaleras de dos en dos, de tres en tres, los últimos cuatro escalones los salto y caigo con el grácil silencio de un elefante con zapatos de tap. La leche con café esta servida y los panes enmantecados, lo único que hago yo es ponerles azúcar y engullírmelos antes de agarrar mi mochila cargada con 15 pins y correr como desesperada por el pasillo en un intento de llegar al auto antes de que papá arranque y sea demasiado tarde para mi. Me subo al vehículo y me relajo, quedan unas 30 cuadras de recorrido mas los semáforos antes de llegar al colegio. Colegio, que palabra mas aborrecible. Entro por la puerta y camino derecho hasta mi curso, tratando de ignorar todos los demás entes que deambulan en grupos centrados en sus propios pensamientos, o en los ajenos si es que no pueden pensar por ellos mismos. Entro al salón y saludo a mis amigos, me siento y  me dispongo a vivir otras 4 horas de encierro forzado que no me disgusta del todo, aunque son 5 los miércoles y los jueves. Timbre. Griterío y amuchamiento de personas en el pasillo, reúno mis cosas con tranquilidad y me voy del colegio, hasta mañana establecimiento educativo gubernamental. Casita, comida casera hecha por mamá, almuerzo sazonado con radiantes pizcas de conversación fraternal, quizás alguna estupidez dicha al azar que alguno se tomó demasiado a pecho, o viceversa, levantar los platos y lavarlos, yo no, alguien mas seguramente.Dependiendo del día tengo algo diferente para hacer. Lunes: Clases de danza, Martes: Taller de escritura y Danza, Miércoles: Contemporáneo, Jueves: Día liiiibreeeee!, Viernes: Computación y Danza, Sábados: Japonés y contemporáneo. Por fin en casa, que hago ahora? Seguramente me siente en la computadora y deje que la vida se me escape entre las teclas y el mouse. Ver anime, estar en facebook, twittear, ver videos en youtube (siiii, youtube!!), escuchar música (siii muuusicaaa!!) escribir, y escribir y escribir y escribir y escribir y escribir y escribir y escribir y escribir. Mentira, no escribo tanto...Cena, televisión, quizás un rato mas de compu pero no es muy seguro. Piyama, luego cama. Lectura del libro del momento y seguramente escritura en el diario lleno de faltas ortográficas, gramaticales, caligráficas, sintácticas, técnicas, mecánicas, eléctricas y hasta de retroalimentación de datos.Y después si, insomnio. Al final, como un invitado que perdió el tren y se quedo estancado en algún tráfico imaginario, llega el sueño por fin, pero solo le quedan los restos de una persona a la que el dia le pasa por arriba.
Rutina...rutina!...RUTINA!...rutina?, yo no tengo rutina, tengo una serie de hechos que irremediablemente se repites todos los días, pero que no llegan a sacarme de quicio, el día que lo hagan espero que no estes aqui para verme fuera de mis cabales.