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11 mayo, 2023

Negro

Hay negruras más oscuras que otras pero en el horizonte vacío del océano no distingo el negro mar del negro cielo. La luna nueva de mi deseo mimetiza las formas, disimula los miedos. Si rompiera a llorar en la noche ¿podría alguien saberlo? Quisiera alguna vez, tal vez quizás, cerrar esto que quedó abierto. Si me coso con punto cruz, al revés y al derecho, ¿seguiré estando entero? Y si me rompo de nuevo y de nuevo y de nuevo ¿quedará algo de mí para seguir cosiendo? 

Hay negros más negros que otros negros, pero en la noche cerrada vuelvo mi ojo hacia el futuro y no puedo verlo.  

17 julio, 2015

Cosa

Hay algo.
Algo que se desliza.
Algo que se arrastra a tu espalda.
con su ruido viscoso.
Te sigue sin que te des cuenta.
Como tu sombra.
Se acerca con sus tentáculos.
Y en la oscuridad,
cuando no podes verlo,
se ríe.
Se ríe de tus llagas,
de la sangre terrosa
que se escapa de tus heridas.
Del dolor que te dobla en dos.
Y cuando prendes la luz
se queda inmóvil.
Se arrebuja para que no lo veas.
No vas a verlo nunca.
Pero está.
Y algún día va a atraparte.
Pero no temas,
no, no tengas miedo.
No hay de que preocuparse.
Cuando te alcance por fin,
será lo último que veas.




20 agosto, 2014

Luz y oscuridad


Cuando llegué, solo había luz. Una luz cegadora, que no me permitía ver, solo reír. Con el tiempo la luz comenzó a opacarse, pero no a claudicar. Tomó otros matices, bajando hasta un gris tenue, o escalando aun blanco irreal. Pero crecí, y empecé a notar las manchas negras de la vida. Por un tiempo solo dejé que las manchas pasaran a mis lados, pero no sobre mí. Tristemente, el mundo se fue haciendo cada vez más oscuro. Las blancas y tintineantes carcajadas del pasado fueron apartadas por unas grises sonrisas ambiguas. La oscuridad ya no solo me rodeaba, me empujaba, me golpeaba, me hería, buscando un lugar por donde entrar. Por un tiempo abracé la oscuridad, dejando que me amparara, dejando que fuera parte de mí. Muchas veces me dijeron que la dejara ir, que la despegara de mi piel. Pero no podía, no quería hacerlo. Ser oscura me daba una excusa y una protección que no encontraba en nada más. No creo que entiendas. La oscuridad me llenó por un período corto de tiempo, pero que se sintió como una eternidad. Adoptar la oscuridad traía sus desventajas. Alargaba los días y las noches, creando un espiral sin fin. Pero tarde o temprano, algo tenía que cambiar. Llegó alguien diferente a los demás. Era oscuro como yo, pero también era luminoso. Aunque él no lo notase. Era perfecto. No quiso convencerme de que la oscuridad era mala, no quiso que me desprendiera de ella. Simplemente me mostro mi propia luz, me hizo creer en mi propia luz, me convenció de que la luz que tenía era hermosa a su manera y que no tenía que erradicar a la oscuridad. Tenía que mantenerla a raya. Y heme aquí, aún con algo oscuro en mí, a gusto con la oscuridad que tengo y con lo que ella hace de mí. Porque no hay nadie que sea absolutamente luz, ni nadie que sea absolutamente oscuridad.