16 marzo, 2023
Un mimo desconocido
09 febrero, 2023
i d e n t i d a d
20 enero, 2023
Chiclín, caja
16 noviembre, 2022
desarraigo
De haber sido más fuerte, ¿mi mano contendría mi pecho ahora? Si mis falanges oxidadas se hubieran ceñido a tiempo, ¿podría mi mano haber resguardado mi mente? El dolor del pasado se filtra al presente, socava mis cimientos, destruye el poder que el tiempo le dio a mi mano. Si mi mente fuera mía, ¿mi mano hubiera sido más fuerte?, ¿podría haberme aferrado al hoy, ahora tan lejano? Si dios hubiera querido, ¿habría podido cerrar la mano? Mi futuro, en la pala, como arena se convierte en pasado. ¿Cuánta fuerza habría necesitado?, ¿habría podido retenerlo o era inevitable, ineludible, imposible de mantener encerrado? ¿Cuánto tiempo habría podido sostener el puño hasta destrozarme? De haber sido igual de fuerte, ¿aguantar no me habría despedazado? Con el pecho en la mano hoyes fácil llorar. Era fácil llorar también en el pasado. Si la Peste no hubiera sido ¿estaría ahora llorando?. ¿Será que no estaría igualmente destrozado?. El precio que pagué ya está facturado pero en mi mano vacía todavía está el peso, como si no la hubiera abierto, como si no la hubiera cerrado
16 octubre, 2022
Romperme, dale rompeme.
Solamente vos sabés
los secretos de mi arquitectura.
Solamente vos conocés
los puntos débiles de mi alma.
Solamente vos recordás
los recovecos de mis planos.
Vos podés, con un toque,
derribar todo lo que soy.
Rompeme, querido, destrozame.
Solamente tus manos conocen
donde mi piel es más fácil de rasgar,
donde la hilacha se convierte en jirón.
donde el uso separó la trama
y dejo mis costuras al descubierto.
Con los ojos vendados
podrías descoser todo mi cuerpo.
Rompeme, mi amor, d e s h a c e m e.
Tus dedos saben encontrar
el troquel de mi espíritu.
Ahí, donde mi papel se dobló
y se abrió
y se dobló
y se abrió.
Ahí, donde antes me dijeron que me amaban.
Ahí,
sabés dónde.
Así que rompeme,
cariño.
Pega el tirón.
Encontrá
esa tirita roja
que envuelve mi corazón.
Y tirá.
Tirá con fuerza.
Tirá con todo.
Y vas a ver
cómo me desmadejo
frente a tus ojos,
hasta que no quede de mi
Nada más que un montón de lágrimas.
26 septiembre, 2022
Ecuación de género
30 agosto, 2022
simple
Yo soy una cosa muy simple.
Me rompo.
Me armo.
Me desarmo.
Lleno de oro mis huesos tristes.
Me pierdo en el océano Atlántico.
Simple como contar hasta tres.
Me enhebro.
Me coso.
Me rasgo.
Hilachas me cuelgan a los pies.
Me voy deshaciendo a cada paso.
Mirame el corazón a trasluz.
Me quiebro.
Me junto.
Me reparo.
Con cinta de enmascarar azul,
sigo entero aunque esté en pedazos.
22 julio, 2022
Quien fuera un trolo enamorado
14 junio, 2022
Estigmas
13 junio, 2022
Para ser Eneas
08 junio, 2022
Corazón de niebla
11 febrero, 2022
Pangea
30 octubre, 2020
Ya sé,
ya sé que hace meses que no me ves.
Hace meses que no voy a jugar
y no voy a jugar porque no puedo.
No puedo porque estoy acá adentro,
adentro de mi propia cajita personal.
Y te extraño,
extraño tanto que corramos juntos.
Que corramos y me agarres de los tobillos,
que me agarres con tus manos frías, heladas,
y que tus manos frías quieran pasarse
pasarse y agarrar mis pantorrillas,
pasarse y agarrarme las rodillas,
pasarse y querer agarrarme los muslos.
Pero los muslos son mi límite y me río un poco
me río pero también me alejo un poco.
Y no me alejo porque no te quiero,
te quiero, te quiero muchísimo.
Espero que no creas que te olvidé,
no te olvidé, estas en todos mis sueños.
Sueño con tu voz ruidosa, atronadora,
tronando en mis oidos.
Sueño con tu voz serena, murmullante,
que cuenta los secretos del mundo.
Sueño con tu piel sedosa,
que acaricia tibiamente la mía.
Te extraño,
extraño el brillo del sol en ese azul verdoso
ese azul que siento que me conoce entero,
que siento que puede ver todo lo que soy.
Si soy a tu lado, puedo ignorar lo que duele,
y dejar que duela lo que tenga que doler,
porque al dolor lo lava la sal de tus lágrimas.
Y mis lágrimas se pierden en vos cuando lloro.
Ahora no estás para mojarme las lágrimas,
y pienso que si lloro lo suficiente,
pueda sentirme más cerca de vos.
Pero solamente siento que mi tristeza
es un mar en sí misma.
28 octubre, 2020
Pero de vez en cuando se me oprime el corazón, y lloro....
Lloro porque no me duele
porque siento sin sentir
el dolor que no es mío.
Lloro porque tengo
el privilegio de que no me duela
y a pesar de eso
no me sirve de nada.
Lloro porque si hablo
piensan que soy el malo
y lloro porque si me callo
lo pienso yo.
Lloro porque entiendo
que no entiendo nada,
y no entiendo
cómo no entienden.
Lloro porque amo al que no me ama
entiendo al que no me entiende
respeto al que no me respeta
defiendo al que no me defiende
y cuido al que no me cuida.
Lloro en silencio
porque el ruido y la furia
se tragan mis lágrimas.
15 septiembre, 2020
t e t r i s
Mi cama es un tetris.
En la silueta rectangular aparecemos
en nuestra forma
característica Porque solamente hay
de ensamblarnos una forma lógica
de encastrar nuestras piezas.
Obvio.
Casi puedo escuchar en mi mente
el tintililín de la música
cuando tu brazo se enlaza
en mi cintura
y mi pierna
se enrrieda en la tuya
y tu cara
pegada a mi cuello
y mi boca Y entre tu pierna en L
besando tu frente y mi pierna palito recto,
y mis manos el perro
en algún lugar de tu espalda hecho cuadradito,
que completa la línea
para que titilimos dormidos
y desaparezcamos sin dejar rastro.
16 junio, 2020
A la noche
tu cuerpo oscuro se recorta
en la penumbra de mi habitación.
Mis ojos no te conocen.
No sos más que una sombra extraña
que se extiende negra a mi lado
llenando la soledad nocturna.
Pero mis manos te ven.
Sienten
la calidez de tu pulso
en el vaivén de tu sangre aletargada.
Adivinan las formas suaves
de tu cintura, de tu pecho, de tus
brazos.
Reconocen la suavidad
de tus yemas oscuras
entretejidas entre mis dedos somnolientos.
Te veo con claridad
en el olor de tu pelo limpio
que me cosquillea la memoria.
En el sabor de tus labios rotos
que me contestan los besos a tientas.
En el sonido de tu corazón
que palpita en el abrazo de mi pecho.
Mis ojos no te ven,
pero mi alma te conoce.
Y vibra de amor cuando tu mano
invisible en la negrura
que nos cobija
roza mi piel, acariciándola.
En ese mimo
que me dice
que tu alma entre dormida reconoce
mi cuerpo oscuro en la
penumbra de la noche.