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30 octubre, 2020

Ya sé,
ya sé que hace meses que no me ves.
Hace meses que no voy a jugar
y no voy a jugar porque no puedo.
No puedo porque estoy acá adentro,
adentro de mi propia cajita personal.

Y te extraño,
extraño tanto que corramos juntos.
Que corramos y me agarres de los tobillos,
que me agarres con tus manos frías, heladas,
y que tus manos frías quieran pasarse
pasarse y agarrar mis pantorrillas,
pasarse y agarrarme las rodillas,
pasarse y querer agarrarme los muslos.
Pero los muslos son mi límite y me río un poco
me río pero también me alejo un poco.
Y no me alejo porque no te quiero,
te quiero, te quiero muchísimo.

Espero que no creas que te olvidé,
no te olvidé, estas en todos mis sueños.
Sueño con tu voz ruidosa, atronadora,
tronando en mis oidos.
Sueño con tu voz serena, murmullante,
que cuenta los secretos del mundo.
Sueño con tu piel sedosa,
que acaricia tibiamente la mía.

Te extraño,
extraño el brillo del sol en ese azul verdoso
ese azul que siento que me conoce entero,
que siento que puede ver todo lo que soy.
Si soy a tu lado, puedo ignorar lo que duele,
y dejar que duela lo que tenga que doler,
porque al dolor lo lava la sal de tus lágrimas.
Y mis lágrimas se pierden en vos cuando lloro.
 

Ahora no estás para mojarme las lágrimas,
y pienso que si lloro lo suficiente,
pueda sentirme más cerca de vos.
Pero solamente siento que mi tristeza
es un mar en sí misma.


30 junio, 2013

Entre el cielo y el mar

Entre el cielo y el mar no hay nada. Aunque quizá si. Quizas hay un mundo de mariposas que vuelan frente a nuestros ojos. Mariposas que no vemos por intentar ver más allá, más al futuro. Entre el cielo y el mar es donde viven los sueños, las esperanzas. Pero entre el cielo y el mar no hay nada. A veces hay cosas que nadie conoce, que nadie sabe. Esas cosas que dicen los locos, los inadaptados, los rebeldes. Cosas que nadie ve, o que nadie quiere ver. Quizas entre el cielo y el mar hay ilusiones, o quizas esten esas palabras que nunca dijimos y tendríamos que haber dicho. Entre el cielo y el mar esta el paraíso,  tambien el infierno. Entre el cielo y el mar no hay nada de nada. De vez en cuando pueden encontrarse unicornios, hadas y sirenas, mucho menos comunes son los dragones. Entre el cielo y el mar esta la soberbia de los niños; esa soberbia que aun no les llega, pero les llegará. Entre el cielo y el mar estan los deseos pedidos a las estrellas fugaces, a las vaquitas de San Antonio, a los panaderos, a los dientes de león, a las luciernagas. Entre el cielo y el mar esta la mágia, esta magia que crece en las almas de los niños y desaparece, desaparece sin rastro en la de los adultos. Pero no, no hay nada entre el cielo y el mar, pero solo según el pensamiento lógico. Dime tú, ¿qué ves entre el cielo y el mar?