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15 junio, 2016

esesiseo



Sin ti
que es sin mí
que es decir
sin sí, sin ser.
Que es no
no ser, no ver
ni ní
ni creer.
Ni creo que
ni veo
ni seo
ni murmuro mansamente
mentiras.
Miento,
miensí – mienno
mienmuchas veces
pero no sé
si sé ser
si sé si seo
sin ti.
Que no sé
si es sin mí.


05 noviembre, 2015

Desperation



Leer escuchando ESTO


La noche esta estrellada
y fría, y oscura.
Y yo estoy sola.
Debatiéndome,
peleándome por encontrarme.
La noche me araña,
porque  sabe que estoy triste.

¿Qué será de mí
cuando me dé por vencida?
Cuando decida de pronto
que nada vale la pena.
¿Qué será de mí
cuando me arranque las venas?
Cuando me dé cuenta
que si muero nadie lloraría.

¡Las palabras se me escapan!
Ya no las tengo
no son mías.
Las pierdo, me pierdo,
pierdo los ojos, la piel,
la sonrisa, las venas,
las noches, los días.
Pierdo el motivo intermitente
que me empuja las piernas.
Que me guía, me ata,
me somete, me tortura,
me libera, me inspira,
me golpea, me cura.

Aunque…

La luna me mira
indiferente, lejana.
Envuelta entre sus nubes
de virulana hecha harapos.
La luna me sonríe
pidiéndome que la siga
sabedora de que sus seguidores
no son otros que suicidas.

¿Y si la siguiera?
¿Y si acudiera a su llamado?
¿Y si fuera,
si subiera a su lado al cielo?
Podría ver desde arriba
todas las miserias que pasé.
Vería como sollozan otros
con lágrimas falsas de papel.

Me robo las palabras
de tumbas, de mazmorras,
de cafés y bares y escuelas,
de bocas ajenas, de bolsillos,
de carteras y sobres y cajas
y de tiza borrada en la vereda.
Me plagio las letras
y las vidas y las muertes,
las tristezas que se sufren,
los amores que te rompen,
que dejan moretones y cicatrices.
Y la noche no  te   ayuda    a     sanar
porque   es    indiferente
      y   fría,
         y   cruel.



15 octubre, 2015

El hielo



Me llama
Está llamándome ahora mismo.
Murmura mi nombre.
El hielo.
Sabe cuándo hablar,
y cuándo callar.
Siempre está pendiente
de esos momentos
en los que no me siento
yo misma.
Me susurra mi nombre al oído.
Me habla como si nos conociéramos.
Y nos conocemos.
Demasiado bien, me parece.
Siempre está ahí
su vos.
Sus palabras.
Su eterna insinuación.
Se esconde bien
sabe esconderse y que aún así
lo escuche.
En el fondo de la voz
de mis amigos.
En el frufrú de la tela
cuando abrazo a mis hermanos.
Entre las letras de las canciones
que, pienso, me dan refugio.
Escucho su voz ahora,
entre la melodía de las teclas.
Me dice que lo busque,
que lo siga,
que lo use,
que lo sienta,
que lo sufra.
Trato de resistirme.
Siempre trato.
Pero es constante.
Hay veces que,
simplemente,
no puedo.
Y me dejo ir.
Y le hago caso.
Y después me arrepiento.
El hielo,
a veces,
es más fuerte que yo.